domingo, 19 de julio de 2026

Barro, bodas dobles y apellidos a la carta: Los Lario de Lorca (Parte I)

 

Hoy conduciremos nuestra máquina del tiempo (nuestra particularísima Tardis, si se me permite el frikismo) hasta la Lorca de 1536 para conocer a nuestros antepasados de la familia Lario, una estirpe que amasó su futuro literalmente con las manos manchadas de barro. Nuestro protagonista de hoy es Juan Lario, nacido alrededor de 1518 en Lorca (Murcia). Sabemos que en 1536 contrajo matrimonio con una mujer de la familia Segura. Lo curioso del asunto es que su hermano, Martín Lario, se casó exactamente el mismo año con una joven de apellido Martínez. Dejad la sonrisa bobalicona ante tan romántica coincidencia porque hay poco de romanticismo y mucho de “por el interés te quiero, Andrés”, prueba de que las familias de Antón Alegre "el Murciano" y Juan Lario tenían una relación estrecha. Casemos a mis hijas con tus hijos, se dirían ellos, y así evitamos la dispersión de las dotes y reforzamos lazos.     Los Lario formaban parte de una antiquísima saga de artesanos y alfareros que operaban en barrios históricos de Lorca, como el de Santiago o San Juan, y que funcionaban bajo un estricto sistema corporativo. Casar a dos hermanos en el mismo año era una jugada maestra para consolidar un bloque familiar imbatible, neutralizar a la competencia en el mercado de la cerámica y, de paso, ahorrar drásticamente en los altísimos costes de los notarios y las celebraciones. Necesitaban manos para extraer barro del río y controlar los hornos, y una boda doble aseguraba nuevos aliados de golpe. Esta dinastía del barro echó raíces tan profundas que la familia Lario sigue vinculada a la cerámica de Lorca hasta el día de hoy, con registros oficiales de su taller desde 1561.


La Velación: El "sí, quiero" a plazos


Aunque la boda entre Juan Lario y la señora Segura le dio validez legal a la unión en 1536, la pareja tuvo que esperar dos años para la ceremonia de velación, que finalmente se celebró el 16 de junio de 1538 en la parroquia de San Mateo.

La velación era un rito litúrgico donde el sacerdote cubría a los novios con un velo y un paño para solemnizar y bendecir formalmente la vida íntima de la pareja. Que tardaran dos años en celebrarlo no era inusual; muchas veces funcionaba como una ratificación pública ante la comunidad parroquial que se aplazaba por motivos económicos, si el novio estaba en la guerra o simplemente porque se habían casado de urgencia durante la Cuaresma.


 

El bufé libre de los apellidos


Juan Lario falleció antes de 1574 en Cuevas de Almanzora (Almería), pero dejó una abundante descendencia. Los hijos del matrimonio fueron Elvira (nacida en 1543), Andrés (1549), Martín (1554), Leonor (1567) y Ana (1568). Y es aquí donde los registros de bautismo nos muestran la fascinante flexibilidad legal del siglo XVI.

Antes de que el Registro Civil pusiera orden en el siglo XIX, los apellidos se elegían a la carta, basándose en el prestigio social o las herencias. Al observar a los hijos de Juan, vemos un patrón clarísimo:

  • Las mujeres (Elvira, Leonor y Ana): Fueron registradas únicamente con el apellido del padre, pasando a ser simplemente "Lario". Como legalmente iban a pasar a formar parte de otro linaje al casarse, no había presión por mantener apellidos compuestos.

  • Los varones (Andrés y Martín): Fueron inscritos con el rimbombante apellido compuesto "De Alarcón Lario".

¿De dónde sale el Alarcón? Los Alarcón eran uno de los linajes de caballeros y regidores más antiguos e influyentes de Lorca, llegados durante la Reconquista. Lo más probable es que este apellido proviniera de la madre o los abuelos. Como los varones eran los encargados de perpetuar la casa y defender las herencias, anteponer un apellido de alta alcurnia al humilde y artesano "Lario" era una estrategia social de manual para ganar estatus.

El negocio del barro, las alianzas entre familias y los escudos de armas se entrelazan en esta generación, pero la historia de la saga no termina aquí. La forma en la que se ramificó la familia tras los matrimonios de estos hijos merece su propio capítulo.

Continuará...

(Nota para curiosos y amantes del barro: gran parte del contexto sobre esta dinastía se detalla en el estudio "El apellido Lario, importante eslabón en la cerámica popular de la Ciudad del Sol" de José María Gómez del Toro ).







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