martes, 28 de julio de 2026

Barro, bodas dobles y supervivencia en la frontera: Los Lario de Lorca (Parte II)

 

Volvemos a arrancar nuestra particular Tardis para seguir los pasos de la descendencia de Juan Lario y la señora Segura. Si en la primera parte vimos que organizar una boda doble era la mejor estrategia empresarial para proteger los hornos de barro, esperad a ver cómo se las gastaron sus hijos.


Dos hermanos, dos hermanas y el suegro forastero


Andrés y Martín Alarcón Lario (los varones que estrenaron el flamante apellido compuesto) pensaron que, si la primera vez había salido bien (al menos económicamente, aquí lo del romanticismo no toca), por qué no repetir la jugada maestra de la familia y casarse, también ellos, con dos hermanas: Lucía y Teresa Alegre.


Lucía se casó con Andrés en 1569 y Teresa lo hizo con Martín en 1574. Detrás de estas uniones asoma la astucia del padre de las novias, Antón Alegre, al que apodaban "El Murciano". Su apodo sugiere que venía de Murcia capital o de sus alrededores (menuda deducción, ¿eh?), y se había asentado en Lorca durante una época de fuerte expansión agrícola. Para un forastero recién llegado, entroncar doblemente con una dinastía tan potente como los Lario/Alarcón le aseguraba una rápida y sólida integración en la sociedad lorquina. Por parte de los Lario, al casar a dos hermanos con dos hermanas evitaban dispersar las dotes y reforzaban de golpe los lazos de confianza empresarial. Un "por el interés te quiero, Andrés" de manual, pero elevado al cuadrado.


Bodas entre espadas y milicias


Lo más fascinante de estos dos matrimonios es el contraste histórico. Cuando Andrés y Lucía pasaron por el altar en 1569, acababa de estallar la Rebelión de los Moriscos. Durante todo ese año, Lorca funcionó como una ciudad cuartel con milicias movilizadas, bajo pánico constante a las incursiones. En mitad de esa inmensa tensión militar, la familia selló su gran alianza matrimonial.


Cinco años después, cuando le tocó el turno a Teresa y Martín en 1574, la guerra había terminado, la población morisca había sido expulsada y se casaron en un ambiente completamente pacífico. De este segundo matrimonio nacerían cinco hijos: Juan (1575), Antonio (1577), Martín (1580), Francisca (1582) y Ginés (1584).


El "Lejano Oeste" de Almería y un final trágico     Si la vida de los varones estuvo marcada por el barro y las bodas estratégicas, la de su hermana Ana Lario es una auténtica historia de supervivencia. Ana se casó en 1586 con Andrés García de Mula. Que el marido se apellidara "de Mula" se debía a que esa rama de su familia adoptó el topónimo al mudarse a Lorca para diferenciarse de los cientos de Garcías que ya vivían en la ciudad. Se aclara para que no vayáis a pensar cosas raras.     Andrés, nacido en 1561, creció en una Lorca militarizada viendo pasar tropas hacia el frente, y de joven decidió emigrar a Cuevas de Almanzora (Almería). Tras la derrota morisca, aquella comarca había quedado vacía y devastada. La Corona organizó una repoblación urgente, ofreciendo tierras y exenciones fiscales a quienes se asentaran para asegurar la frontera. Andrés fue uno de esos repobladores atraídos por las concesiones, y fue en Cuevas donde conoció y se casó con Ana (¿esta vez podemos soñar con historias románticas?, a saber). Juntos tuvieron cuatro hijos: Melchor (1594), Francisco (1597), Salvadora (1599) y Andrés (1603).     Sin embargo, vivir en una zona fronteriza y desprotegida implicaba enfrentarse a la miseria y las epidemias. Durante 1608, el sureste peninsular encadenó una sequía atroz, y la falta de higiene ligada a la desnutrición provocó brotes violentos de tifus exantemático (enfermedad infecciosa transmitida por los piojos del cuerpo, los otros molestan, pero no te enferman, luego nos quejamos). Ana falleció a los 42 años el 1 de septiembre de 1608, coincidiendo exactamente con el pico estival de las fiebres por tifus. Como en aquella época el contagio en un mismo lecho era prácticamente del cien por cien, Andrés murió también a los 47 años en ese mismo y fatídico 1608.     Una vida durísima para unos pioneros que intentaron levantar su hogar de la nada. Pero el linaje resistió, y lo que ocurrió con los descendientes de Ana y de su hermano Martín será el tema de nuestro próximo capítulo.



domingo, 19 de julio de 2026

Barro, bodas dobles y apellidos a la carta: Los Lario de Lorca (Parte I)

 

Hoy conduciremos nuestra máquina del tiempo (nuestra particularísima Tardis, si se me permite el frikismo) hasta la Lorca de 1536 para conocer a nuestros antepasados de la familia Lario, una estirpe que amasó su futuro literalmente con las manos manchadas de barro. Nuestro protagonista de hoy es Juan Lario, nacido alrededor de 1518 en Lorca (Murcia). Sabemos que en 1536 contrajo matrimonio con una mujer de la familia Segura. Lo curioso del asunto es que su hermano, Martín Lario, se casó exactamente el mismo año con una joven de apellido Martínez. Dejad la sonrisa bobalicona ante tan romántica coincidencia porque hay poco de romanticismo y mucho de “por el interés te quiero, Andrés”, prueba de que las familias de Antón Alegre "el Murciano" y Juan Lario tenían una relación estrecha. Casemos a mis hijas con tus hijos, se dirían ellos, y así evitamos la dispersión de las dotes y reforzamos lazos.     Los Lario formaban parte de una antiquísima saga de artesanos y alfareros que operaban en barrios históricos de Lorca, como el de Santiago o San Juan, y que funcionaban bajo un estricto sistema corporativo. Casar a dos hermanos en el mismo año era una jugada maestra para consolidar un bloque familiar imbatible, neutralizar a la competencia en el mercado de la cerámica y, de paso, ahorrar drásticamente en los altísimos costes de los notarios y las celebraciones. Necesitaban manos para extraer barro del río y controlar los hornos, y una boda doble aseguraba nuevos aliados de golpe. Esta dinastía del barro echó raíces tan profundas que la familia Lario sigue vinculada a la cerámica de Lorca hasta el día de hoy, con registros oficiales de su taller desde 1561.


La Velación: El "sí, quiero" a plazos


Aunque la boda entre Juan Lario y la señora Segura le dio validez legal a la unión en 1536, la pareja tuvo que esperar dos años para la ceremonia de velación, que finalmente se celebró el 16 de junio de 1538 en la parroquia de San Mateo.

La velación era un rito litúrgico donde el sacerdote cubría a los novios con un velo y un paño para solemnizar y bendecir formalmente la vida íntima de la pareja. Que tardaran dos años en celebrarlo no era inusual; muchas veces funcionaba como una ratificación pública ante la comunidad parroquial que se aplazaba por motivos económicos, si el novio estaba en la guerra o simplemente porque se habían casado de urgencia durante la Cuaresma.


 

El bufé libre de los apellidos


Juan Lario falleció antes de 1574 en Cuevas de Almanzora (Almería), pero dejó una abundante descendencia. Los hijos del matrimonio fueron Elvira (nacida en 1543), Andrés (1549), Martín (1554), Leonor (1567) y Ana (1568). Y es aquí donde los registros de bautismo nos muestran la fascinante flexibilidad legal del siglo XVI.

Antes de que el Registro Civil pusiera orden en el siglo XIX, los apellidos se elegían a la carta, basándose en el prestigio social o las herencias. Al observar a los hijos de Juan, vemos un patrón clarísimo:

  • Las mujeres (Elvira, Leonor y Ana): Fueron registradas únicamente con el apellido del padre, pasando a ser simplemente "Lario". Como legalmente iban a pasar a formar parte de otro linaje al casarse, no había presión por mantener apellidos compuestos.

  • Los varones (Andrés y Martín): Fueron inscritos con el rimbombante apellido compuesto "De Alarcón Lario".

¿De dónde sale el Alarcón? Los Alarcón eran uno de los linajes de caballeros y regidores más antiguos e influyentes de Lorca, llegados durante la Reconquista. Lo más probable es que este apellido proviniera de la madre o los abuelos. Como los varones eran los encargados de perpetuar la casa y defender las herencias, anteponer un apellido de alta alcurnia al humilde y artesano "Lario" era una estrategia social de manual para ganar estatus.

El negocio del barro, las alianzas entre familias y los escudos de armas se entrelazan en esta generación, pero la historia de la saga no termina aquí. La forma en la que se ramificó la familia tras los matrimonios de estos hijos merece su propio capítulo.

Continuará...

(Nota para curiosos y amantes del barro: gran parte del contexto sobre esta dinastía se detalla en el estudio "El apellido Lario, importante eslabón en la cerámica popular de la Ciudad del Sol" de José María Gómez del Toro ).







domingo, 12 de julio de 2026

Fotos de antaño

 Y después del ADN, les presentamos a los últimos de nuestro árbol. Nuestros abuelos y padres. Pero su historia queda para el final de este blog, mientras y antes de empezar a desarrollar nuestro árbol, les dejamos este pequeño árbol de fotos.



jueves, 28 de mayo de 2026

El primer paso

 

    Decía Lao-Tse que un viaje de mil millas comienza con un solo paso que, en este caso podríamos parafrasear como “un viaje por la genealogía comienza con una primera búsqueda”. Ese primer paso, esa primera búsqueda, lo dio mi hermana hace ya un tiempo buscando datos sobre mi abuelo materno y, a partir de ahí, decidió seguir andando, buscando, investigando, inquiriendo, explorando, rastreando, fisgoneando y olisqueando entre certificados de nacimiento, defunción, periódicos, antecedentes militares, penales, listados de pasajeros... Un inmenso e intenso trabajo de paciente investigación que es, sinceramente, de admirar.

    Así, cual hormiguita laboriosa, ha conseguido extender nuestro árbol hasta unas raíces tan profundas a las que, yo creo, ni ella misma pensaba que podía llegar.

    Pero para comenzar este blog no vamos a irnos tan abajo. De momento, iniciaremos este recorrido escrito por uno de los pasos intermedios: nuestros resultados genéticos. 

    Como veréis en las imágenes nuestros genes proceden principalmente de la península ibérica, aunque también queda más que claro que tenemos ancestros aborígenes de las islas, aunque quizás en menor medida que la media por aquello de tener dos abuelos andaluces.

    Que sirva la genética como presentación y nuevo primer paso en este viaje genealógico.

    Esta es mi hermana:



    Esta es soy yo:







Barro, bodas dobles y supervivencia en la frontera: Los Lario de Lorca (Parte II)

  Volvemos a arrancar nuestra particular Tardis para seguir los pasos de la descendencia de Juan Lario y la señora Segura. Si en la primera ...